"Su nombre es Mui. Es una budista practicante y vive con su hija de cinco años en Hanoi. Son homeless. No tienen absolutamente nada. Aún así, el cuidado que Mui tiene de su hija no tiene límites. Siempre encuentra la manera de darle algo de comer, incluso si sólo son granos de arroz recogidos en la calle. Justin Maxon, fotógrafo de San Francisco, tuvo la sensación de haber encontrado a dos personas felices en Vietnam."
Me revuelve el estómago que admitamos, un día tras otro, que la mitad del planeta se muera de asco, que haya gente que viva como Mui, y que mientras se den ayudas multimillonarias a bancos, a empresas. Yo ya no quiero precios más bajos, sino precios justos. Que paremos de una vez, que repartamos lo que haga falta repartir y vivamos todo lo bien que podamos. ¿Que debemos tener menos? Por lo menos será justo.
Lo otro me revuelve el estómago. No me quiero atosigar con los mil males del mundo. Lo urgente es que hoy morirán muchisim@s. Y mañana. Y el otro. Y ya lo he dicho, me revuelve el estómago. Todos los días. Todos.

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